13.2.09


CRITICA DE LA FILOSOFIA: ¿ES POSIBLE LA FILOSOFIA? . 2

COMPLEMENTARIAS 1ª.

1.-Hay, otro uso del término “filosofía” distinto, por no decir opuesto, a la “filosofía crítica” descrita en Critica 1. . No se trataría ya de cuestionar las normas tradicionales, lo que he llamado “iconos favoritos” de comportamiento, que justificados por la tradición, constituyen los “principios éticos” que fundamentan lo que se debe pensar y lo que se debe hacer, la “cultura de la caverna”, sino de, se podría decir, la “filosofía-instalada”, recordando aquella “instalación natural”* de que hablaba Husserl. La “filosofía-instalada-en-la caverna”. El hombre está, en general, confortablemente instalado en la caverna, en su cultura, y se llama filosofía a las interpretaciones que se elaboran para explicar los principios, los valores que constituyen la cultura, la cultura de la caverna. (cfr. Vindicación de la caverna).

*Hay una diferencia, que no quiero pasar por alto, con la “instalación-natural” de que habla Husserl. Creo, que la diferencia con el punto de vista husserliano es que para él la instalación-natural implica sospecha y duda y la desinstalación llevaría a la certeza, a la certeza interior ciertamente. En el caso que estoy exponiendo, por el contrario, la “instalación-natural-en-la-caverna” proporciona certezas, seguridades, correspondiendo a la “actitud filosófica” la “desinstalación” de esas “seguridades-sociales” para encontrarse en medio de la duda y la conjetura como resultado final. Como se puede confirmar al ver cómo la crítica, la mera duda sobre la seguridad de esas certezas, es tomada, a nivel individual como una especie de agresión personal y, a nivel social, como un ataque a la cohesión social, al grupo, convirtiendo al crítico en un “enemigo de la sociedad”, enemigo del estado.

En ese nivel, la filosofía ocupa un lugar predominante, como “filosofía pedagógica”, cuya función es la “formación en los valores culturales y morales que constituyen la cultura”. Se trata de una “filosofía-educativa”, con una finalidad pedagógica, educar correctamente en los valores aceptados socialmente, es decir, en la cultura de la caverna. Es la forma usual de concebir la filosofía entre los profesores. Basta con la observación de los diferentes foros, seminarios y publicaciones de ese grupo de profesionales para darse cuenta de que la filosofía es educativa, formativa en los valores de la sociedad correspondiente, que se presuponen acríticamente. (”Acrítico”, termino no reconocido por el DRAE, pero con significado obvio, “que carece de sentido crítico”)
Estos valores culturales, tradicionales, constituyen ese trasfondo sin el cual no se podría pensar ni juzgar. Los “prejuicios que todos compartimos, que son obvios para nosotros, que podemos intercambiarnos en la conversación sin tener que explicarlos detalladamente”.
Prejuicios, trasfondo, que se explican y justifican socialmente, políticamente.
Desde esta perspectiva, la filosofía se justifica, como parte de la cultura, por su finalidad social. Como señalan los sociólogos, la pertenencia a una sociedad, implica una cultura, una filosofía o forma de ver el mundo, y de forma equivalente, toda filosofía implica la pertenencia a una sociedad, a un grupo.
“Filosofía” sería pues la explicación de los principios y normas que, de hecho, están vigentes en esa sociedad. La filosofía educativa.
Es el sentido que tiene en la práctica diaria, y el que imponen las regulaciones de la enseñanza de la filosofía en los países en que esta materia se imparte. Innecesario, por conocido, detenerse en detallar programas educativos en los que se habla de “formar en valores”, en “valores patrios”, en la “identidad cultural”, en “valores progresistas”,etc., etc.,Esta filosofía supongo que puede adjetivarse como “filosofía positiva” en contraposición a la que he descrito en Crítica de la F.1, que en tal caso debería llamarse “filosofía negativa”, pues su función consistiría en la crítica de esos iconos que constituyen la forma de ver el mundo, la filosofía del grupo .
Resulta curioso, a pesar de todo, que cuando se debate sobre la necesidad o no de la “filosofía” en la enseñanza, se suele hacer hincapié en que “es crítica”, (¿crítica de qué?) y en que “enseña a pensar” como si la enseñanza de cualquier otra materia no lo hiciese.
Es por lo que he escrito alguna vez que “la enseñanza de la filosofía adoctrina” y que, probablemente, debiera eliminarse de la enseñanza secundaria. Su matiz peyorativo consiste en que, bajo la máscara de buscar la”verdadera realidad”, el “verdadero orden”, lo que realmente hace es “educar,(adoctrinar), en los valores-políticamente-correctos”, entendiendo “políticamente” por “socialmente”, aunque, a veces, “políticamente” deba entenderse en sentido restringido, como representando los valores políticos de una ideología concreta.
En ambos casos esa función está lejos de la filosofía en sentido estricto, según mi opinión.

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