4.5.07

LOS NUEVOS GURUS 3


En la actualidad la filosofía es una actividad de segundo nivel, es decir, una “reflexión sobre lo que hace, piensa y espera el ser humano”. Una reflexión sobre lo que proporcionan las ciencias, la religión, el arte…"Kant en un precioso texto dice cómo tras haber explorado el territorio correspondiente al mundo científico y haber precisado sus límites, el ser humano, llevado de una tendencia natural e inevitable, continúa su exploración en búsqueda de nuevos territorios, en aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás”( Critica de la Razón Pura, B295, A236)"


Esta “idea de la filosofía”, parece que coloca a la filosofía en un” lugar aparte”, un observatorio “trascendental”.
Y cabría preguntar: Si es posible esa posición de observador imparcial.
He afirmado que la filosofía forma parte de la cultura de una sociedad, y cómo los cambios en las condiciones materiales del desarrollo del grupo social, determinan, lo que M.Harris llama “componentes emic” de los sistemas socioculturales.

”Los factores materiales son la causa de las diferencias y semejanzas socioculturales”, “El principio teórico básico del materialismo cultural, es que los modos etic y conductuales de producción y reproducción determinan probabilisticamente la estructura, la superestructura y todos los componentes emic y mentales de los sistemas socioculturales”

Los observadores directos de los grupos sociales, los etnógrafos, sociólogos, reconocen que “el etnógrafo no puede desinteresarse de su civilización y desolidarizarse de sus faldas”, ese es su “pecado original”(C.Lévi-Strauss). Los filósofos, de la misma forma, no están en las nubes, en un “mundo eidético”; inevitablemente, productos de una cultura, parten de ese trasfondo “antepredicativo y precategorial, que se mantiene en la penumbra y que constituye el suelo aproblemático para todo saber temático y todo saber cotematizado”(Habermass)


Señalé que la actitud filosófica, al dudar de las apariencias parece sugerir que “hay algo más”, que corresponde descubrir al filósofo. Así filosofar tiende a parecerse a una especie de “prédica más o menos religiosa” para salvar a los humanos que están ciegos y perdidos, mensaje que los mitos y los filósofos antiguos trasmiten explícitamente.

La realidad parece más prosaica, los filósofos representan su cultura, su historia; el hecho de que filosofar sea reflexionar sobre el “mundo”, en un sentido muy lato, no le confiere al filósofo una especie de “patente de corso” para definir qué hay que pensar, qué hay que hacer, o cómo deben ser las cosas. No es función del filósofo sustituir a los clérigos, predicando una nueva religión.

Por tanto la respuesta a la pregunta de “si es posible la posición del espectador desinteresado”, si es posible mediante una reducción desintalarse de los a priori naturales , la respuesta debe ser negativa.

Solo, como una “postura académica”, o como una posición “puramente subjetiva”, aquella “ilusión natural e inevitable” de la que hablaba Kant, se puede hablar de “esa realidad oculta, verdadera” que daría sentido a la experiencia, que es problemática y seguirá siendo problemática.

“Actuamos basándonos en nuestras creencias” afirma Popper, y estas creencias, procedentes de una realidad mudable y problemática, son “conjeturales”.


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